La
gente quizás no piensa mucho en estos días
acerca del destino eterno de su alma, pero no cabe duda
de que están mejor educados acerca de sus cuerpos
físicos en la tierra. Las dietas y la nutrición
son dos de los temas más candentes, y la fuente
de una industria de miles de millones de dólares.
<<Los que
saben >> se concentran mucho más en la largura
de la vida o en la prevención de las enfermedades.
Declaran que los niveles de energía, estabilidad
emocional y aun la claridad de los pensamientos pueden
ser dramáticamente afectados por lo que comemos.
Alimento
para nuestro ser espiritual
No obstante, necesitamos
más que una dieta balanceada para estar completamente
sanos. Aún cuando tenemos una estructura física
compleja, ¡Somos esencial y principalmente seres
espirituales! Esto es lo que nos separa del reino animal,
ya que los animales no tienen naturaleza espiritual. De
la misma manera que para lograr una buena salud y un buen
crecimiento en el reino corporal es críticamente
necesaria una adecuada y bien balanceada dieta, nuestra
parte espiritual necesita del alimento espiritul adecuado.
Por eso Dios pronunció
estas palabras a través del profeta Isaías:
¡Vengan a
las aguas todos los que tengan sed!
¡Vengan a comprar y a comer los que no tengan dinero!
Vengan compren vino y leche
Sin pago alguno.
¿Por qué
gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo
que no satisface?
Escúchenme bien, y comerán lo que bueno,
y se deleitarán con manjares deliciosos (Isaías
55: 1-2).
Aun cuando hay
un consenso general en la Biblia de que sólo la
salvación a través de Jesucristo satisface
el anhelo espiritual que tenemos, hay una aplicación
más especifica de estas referencias al <<agua>>,
al <<vino>>, a la <<leche >> y
al <<pan>> en este pasaje.
Estas palabras
se refieren a un importante principio espiritual del que
nadie esta exento. Así como el problema físico
son el resultado de dietas impropias y deficiencias vitamínicas,
los problemas espirituales frecuentemente son el resultado
de estar espiritualmente subalimentados. Así como
la diabetes, el colesterol alto y un montón de
otros problemas pueden tratarse con un cambio de dieta,
numerosas cosas se pueden acomodar en nuestras vida como
cristianos cuando seguimos un simple pero radical cambió
de dieta. <<Eres lo que comes>> también
es verdad en el reino espiritual, pero muchos creyentes
viven en un estado de negación de la causa real
de sus problemas.
Es probable ser
un cristiano nacido de nuevo en el sentido bíblico
de la palabra, y al mismo tiempo esta débil y enfermo
por una mala alimentación espiritual. Esto explica
bastante la falta de gozo, semidepresión e infructuosa
vida de muchos creyentes hoy. Creo que es una causa fundamental
de la ascendente estadística de divorcio entre
los cristianos y el crecimiento de la carnalidad a través
de la tierra.
¿Cómo
podemos pelear <<la buena batalla>> y permanecer
fuertes ante nuestro enemigo Satanás cuando nuestros
signos vitales espirituales están peligrosamente
bajos? ¿Cómo puede una Iglesia producir
un impacto positivo en su comunidad cuando ni siquiera
puede reunir a sus miembros para orar?
Uno de los secretos de la iglesia y el pueblo que Dios
bendice en que entiende y sigue las directivas que el
Señor mismo dio para que mantuviera la fortaleza
y vitalidad espiritual.
¡Como vamos
a ser diferentes de lo que comemos ¡ ¿ Como
puede la gracia de Dios obrar poderosamente en nosotros
cuando nos privamos del alimento que él a preparado
para nuestra alma? ¡Solo un tercio de los que asisten
a la iglesia, cristianos profesantes, len la Biblia por
lo menos una ves por semana! Con razón están
espiritualmente flojos y son fácil presa de los
ataques de Satanás.
La practica de
la oración en privado y colectivamente como iglesia
ha caído al nivel más bajo en muchos lugares.
No es de extrañar que las congregaciones apenas
sobrevivan y no tengan y no tengan valor ni poder como
testigos del Evangelios ante los incrédulos. Podemos
estar espiritualmente <<vivos>> pero en estado
comatoso.
Dios promete claramente
que él apagará la sed del sediento y sacia
con lo mejor al sediento>> (Salmos 107: 9), pero
¿Cómo podemos experimentar estas bendiciones
si nunca nos sentamos a la mesa y comemos? Nuestro cuerpo
natural conoce la satisfacción y el deleite de
las buenas comidas, ¿Pero que sucede con nuestro
hombre interior que no está interesado en carne
y papas?
No en balde tantos cristianos se sienten insatisfechos
y vacíos.
Nuestro hombre
espiritual solo puede alimentarse cuando participamos
de la Palabra de Dios y recibimos la renovación
que viene del Espíritu Santo.
Esta falta de bien
espiritual también explica por qué hay tan
poca alabanza y tanta queja en nuestra vida. Qué
poco podemos identificarnos con las palabras del salmista:
<<Mi alma quedará satisfecha como de un suculento
banquete, y con labios jubilosos te alabará mi
boca>> (Salmos 63:5).
Al igual que la
gente enloquece por una comida de gourmet y pagan tributo
al chef que la preparó, el pueblo de Dios continuamente
debería cantar las alabanzas de aquel que los alimenta
diariamente con lo <<mejor de los alimentos>>
Una iglesia que Dios a bendecido es gozosa, bulliciosa,
musical, porque ¿Cómo podría ser
de otra manera? Cuando <<probemos y veamos que el
Señor es bueno>> (Sal. 34:8), nos uniremos
de todo corazón con los <<labios cantantes>>
del salmista, no importa nuestra personalidad ni nuestro
trasfondo denominacional.
¡Que vergüenza
que muchos cristianos se entusiasman más y expresan
mejor su emoción al hablar de los partidos de fútbol
o de un crucero oceánico que cuando hablan de Jesucristo,
el Señor de los cielos y la tierra!
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