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Dentros de algunos
días, en todas las partes de los Estados Unidos
y en otros lugares del mundo, será celebrado el
"Día de Acción de Gracias" (Thanksgiving
Day). Observado anualmente el cuarto miercoles del mes
de Nobiembre, ese feriado fue instituido en 1863 por el
presidente Abraham Lincoln, que declaró: "El
año que está prestes a acabar fue repleto
de bendiciones, de campos fructiferos y cielos propicios.
A estas dádivas generosas, tan apreciadas y tan
constantes, al punto de tener la tendencia de olvidarnos
de su origen, otras han sido acrecentadas. Ellas son las
dádivas del Dios Altísimo".
Es interesante
notar que Lincoln instituyó ese feriado durante
la Guerrra Civil Americana, también conocida como
"La Guerra Entre Estados". En vez de fixarse
en la lucha continua que estaba destruyendo la estructura
de la Federación, el presidente optó por
concentrarse en realidades positivas: "La paz con
todas las naciones ha sido preservada, el orden mantenido,
las leyes respetadas y obedecidas, y la armonía
ha prevalecido en todas partes, excepto en el ecenario
del conflicto militar".
Años atrás
auxilié a un grande amigo, Albert Diepeveen, al
escribir el relato de las pruebas y desafíos que
él enfrentó a lo largo de la vida, a cuyo
libro le dio el siguiente título: "Diga, Gracias,
inclusive cuando No Se sienta Agradecido". Sus profundas
observaciones apuntan que cualquiera puede mostrarse agradecido
cuando las cosas están bien, ¿pero será
que es posible mostrarse agradecido cuando las cosas no
están yendo de la manera que se desea o se espera?
Cuando usted puede
pagar todas sus cuentas del mes y todavía le sobra
dinero para gastar, para ahorrar e invertir, es fácil
mostrarse agradecido. Pero y cuando emergencias inesperadas
agotan su cuenta bancaria y lo hacen pasar los límites
de su crédito personal... ¿Usted puede mostrarse
agradecido?
Cuando su carrera
avanza dentor de lo planeado, usted consigue pasar sus
metas y recibe elogios de su jefe, es fácil ser
agradecido. Pero y cuando usted es dejado de lado y no
obtiene la promoción que esperaba, no cumplió
con las metas (en parte, por circunstancias fuera de su
control) y su jefe lo está presionando, exigiendo
productividad... ¿Es fácil mostrarse agradecido
en esa ocasión?
Cuando se hace
su control de salud anual y recibe un certificado de "buena
salud" es fácil ser agradecido. Pero y cuando
su médico frunze misteriosamente las cejas mientras
lo examina, pide una serie de exámenes y el resultado
no es nada bueno... ¿Usted puede estar agradecido?
Cuando su matrimonio
está yendo bien y su familia está en armonía,
el amor y la paz son abundantes, es fácil ser agradecido.
Pero y cuando su conyuge dice que talvez es mejor "separarse
por un tiempo", o sus hijos están en serios
problemas... ¿Usted todavía es capaz de
ser agradecido?
La Biblia habla
claramente al respecto: "Estad siempre gozosos. Orad
sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad
de Dios para con vosotros en Cristo Jesús"
(I Tesalonicenses 5:16-18). Desde la perspectiva de Dios,
debemos ser agradecidos por todas las situaciones que
Él permite en nuestro camino, sean ellas buenas
o malas. ¿Esto no suena extraño e incomprensible?
No para un seguidor de Cristo, porque la promesa es: "Porque
yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,
dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal,
para daros el fin que esperáis" (Jeremías
29:11). Dios quiere que creamos, y confiemos, que Él
está controlando todas las circunstancias que enfrentamos,
confiantes de que si Él las permitió en
nuestra vida, las usará para nuestro bien. Esa
creencia nos hará ser agradecidos por todas las
cosas.
Este
artículo ha sido aportado por:
Robert J. Tamasy es vicepresidente
de comunicaciones de la Leaders Legacy, corporación
benefíciente con base en Atlanta, Georgia,
USA. Veterano con mas de 30 años de trabajo
en periodismo profesional, es coautor y editor
de seis libros..Traducción de Alicia
Gonzales Lemos.
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