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¿Puedes
pensar en alguna vez cuando alguien te hizo tu día
- o te lo arruinó - por algo que él o ella
te dijo (o algo que no te dijo)? Por ejemplo, un amigo
mío me contó de un jefe que tuvo quien rápidamente
señalaba sus errores, pero se negaba a reconocer
sus aciertos. Como resultado, me dijo mi amigo, se sintió
muy desanimado. Sintió que nunca podría
complacer a su supervisor, sin importar lo duro que trabajara,
y la energía y ánimo necesario para mantener
un alto nivel de entusiasmo por su trabajo nunca llegó.
Ya sea intencional
o no, lo que decimos - al igual que lo que escogemos no
decir - comunica el cómo valoramos a otros. Se
dice que sólo el 7% de toda la comunicación
es verbal; es decir, las palabras que son expresadas audiblemente.
El remanente 93% es comunicación no verbal, la
cual incluye el tono de voz, el lenguaje corporal, y el
contacto visual. Ésta puede también involucrar
las palabras - y las ideas y sentimientos que representan,
y que no se expresan. Lo cual explica el por qué
mi amigo se sentía no apreciado, incluso aunque
su jefe nunca pronunció palabras para tal efecto.
Las palabras pueden
ser maravillosas herramientas, herramientas que pueden
inspirar, levantar, motivar y desafiar. O pueden tener
el efecto contrario - desilusionar, descorazonar y degradar.
Considera algunos de los principios acerca del uso apropiado
de la palabra hablada que encontramos en el antiguo, pero
eterno libro de Proverbios:
Las palabras correctamente
seleccionadas pueden llevar gran valor y peso. Es asombroso
el estar con alguien quien encuentra las palabras correctas
para una cierta situación - o que tú mismo
puedas hacerlo. Las palabras escogidas cuidadosamente
pueden cambiar dramáticamente el humor o la perspectiva.
"Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón
de los impíos es como nada. Los labios el justo
apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de
entendimiento." (Proverbios 10:20-21)
Algunas veces el
silencio es el mejor "discurso". Mientras que
las palabras de ánimo son siempre bienvenidas,
algunas veces es mejor no decir nada que expresar pensamientos
en detrimento o destructivos. Como un famoso estadista
dijo, "Mejor guardar silencio y aparentar ser un
tonto, que hablar y remover cualquier duda". "El
que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo;
Mas el hombre prudente calla." (Proverbios 11:12)
Las palabras usadas
selectivamente pueden conllevar una gran inversión.
Muchos de nosotros trabajamos diligentemente en listas
de "cosas por hacer", y nos sentimos recompensados
después de un día de grandes logros. Sin
embargo, en el gran esquema de las cosas, quizá
lo mejor que podemos hacer en un día determinado
es el proveer, para aquellos con quienes trabajamos y
vivimos, frases de elogio, ánimo y afecto y aprecio
sinceros. "El hombre será saciado de bien
del fruto de su boca; Y le será pagado según
la obra de sus manos." (Proverbios 12:14). "Los
labios justos son el contentamiento de los reyes, Y éstos
aman al que habla lo recto." (Proverbios 16:13)
No traiciones la
confianza con palabras descuidadas. Puede ser fascinante
- incluso da un sentimiento de poder - el saber algo que
otros no saben, algún secreto intrigante que les
gustaría oír. Por supuesto, nosotros podemos
ejercitar este "poder" cuando les proveemos
de esta "información secreta" que poseemos.
Pero una vez que la confianza es traicionada, es difícil
- a menudo imposible - reconquistarla. Este alto costo
difícilmente justifica la ganancia inmediata. "El
que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu
fiel lo guarda todo." (Proverbios 11:13). "El
hombre perverso levanta contienda, Y el chismoso aparta
a los mejores amigos." (Proverbios 16:28).
Robert
J. Tamasy es vicepresidente de comunicaciones de la Leaders
Legacy, corporación beneficiente con base en Atlanta,
Geórgia, USA. Veterano con mas de 30 años
de trabajo en periodismo profesional, es coautor y editor
de seis libros. Traducción de Alicia Gonzales Lemos.
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