El propósito de este mensaje es clarificar todo dentro de tu
corazón, amigo; que no haya lugar a ninguna sombra
de duda...
PARTE 1 DE
2
Dios Desea Sanarte
Hasta que tú no estés completamente convencido
que Dios desea que tú TE SIENTAS BIEN, totalmente;
siempre habrá una duda en tu mente y dentro de
tí en cuanto a si Tú serás sano,
o no. Mientras dure esa duda en tu mente, en cuánto
a si serás sano o no, la fe perfecta no existirá
y es menester que la fe sea ejercitada, sin duda ni clase
alguna de claudicación para que la sanidad llegue
hasta tí. "Pero sin fe es imposible agradar
a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan"
(He. 11:6). "Pero pida con fe, no dudando nada; porque
el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada
por el viento y echada de una parte a otra. No piense,
pues, quien tal haga, que recibirá cosa
alguna del Señor", (Santiago 1: 6-7).
Una vez convencidas las gentes que DIOS
DESEA SANARLOS y que NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS que ellos
estén enfermos, prácticamente son esos los
que reciben sanidad cuando por ellos se ora. Otros reciben
sanidad muchas veces antes de que se ore por ellos. El
tener conocimiento de esto hace que el terreno sea completamente
fértil para que la fe perfecta, pueda desarrollarse
y crecer. No es asunto de pensar por más tiempo
si es la voluntad de Dios o no; porque realmente sabemos
que es LA VOLUNTAD DE DIOS. El leproso en el pasaje de
Marcos 1:40 dijo: "Si quieres puedes". Jesús
contestó: "QUIERO". Permite que ese "quiero" indique
por completo para tí que Dios DESEA SANAR AL ENFERMO.
Y si EL quiere sanar UNO, también es Su deseo SANAR
A TODOS. "El no quiere que ninguno perezca" (2
Pedro 3:9). Santiago dice: "Está alguno entre vosotros
enfermo?". Esto es universal para todas las gentes
de todas las edades. Jesús "gustó la muerte
por TODOS LOS HOMBRES". No existe ACEPCION DE PERSONAS
con Dios. El nos dice que estamos pecando cuando tenemos
privilegios para unos sobre los otros. Así es que
con toda seguridad El no violará Sus propias leyes.
Está escrito (Números 21)
acerca de aquellos que fueron mordidos por las serpientes
ardientes que "cuando ALGUNO miraba a la serpiente de
metal vivía". Hoy día, acontece de la misma
manera, TODO AQUEL que mira a Cristo, como su REDENTOR,
será salvo. Todos están sobre bases idénticas
cuando se allegan a los beneficios de la Expiación.
Las palabras "todo aquel" y "todo aquel que
desee" siempre son usadas cuando hacemos la invitación
a los pecadores, y las palabras "todos los que", "cada
uno", "algunos" y "cualquiera" se usan al extender
la invitación a los enfermos y a los adoloridos.
Ambas invitaciones son siempre universales y sus resultados
son siempre prometidos POSITIVAMENTE. Es decir: "Serán
salvos", "tendrán vida", "sanarán"
' "se levantaran", "los sanó a todos" y
"todos los que tocaron fueron sanados". Una DOBLE
PROMESA conlleva IGUALES INVITACIONES, y promete IGUALES
RESULTADOS.
A menudo los padres demuestran alguna
clase de favoritismo en alguno de sus hijos, pero Dios
no obra de esa manera. Cuando llenamos condiciones iguales
recibimos cosechas iguales. Cuando hacemos nuestra parte,
Dios siempre es fiel para hacer Su parte. Siempre, SIEMPRE.
Los beneficios del Calvario son PARA TI. Si Dios san¿>
a TODOS entonces, El todavía sana a TODOS; es decir
todos los que vengan a El buscando sanidad. "Jesucristo,
es el mismo ayer, y hoy y por los siglos" (Heb.
13:8). "Y le siguieron muchas gentes, Y SANABA
A TODOS" (Mt. 12:15). "Y TODOS los que tocaron
quedaron sanos" (Mt. 14:36). "Y TODA la gente procuraba
tocarle; porque salía de El virtud, y SANABA A
TODOS", (Lucas 6:19). "Y como fue tarde, trajeron
a El muchos endemoniados; y echó los demonios
con la Palabra y SANO A TODOS LOS ENFERMOS,
para que se cumpliese lo que fue dicho por el profeta
Isaías que dijo: El mismo tomó NUESTRAS
enfermedades, y llevó NUESTRAS dolencias", (Mt.
8:16-17).
Cristo está sanando ENFERMOS todavía,
de manera que se siguen cumpliendo las palabras del profeta:
"El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó
nuestras dolencias". Siempre debes recordar que tú
estás incluído en la palabra NUESTRAS de
Mateo 8:17 y Dios está obligado por Su pacto a
continuar SANANDO A TODOS los que están enfermos
y débiles de modo que se cumplan las palabras de
Isaías. "No olvidaré mi pacto,
ni mudaré lo que ha salido de mis labios"
(Salmo 89:34).
"Al ponerse el sol, TODOS los que
tenían enfermos de diversas enfermedades,
los traían a El, y El, poniendo las manos
sobre CADA UNO DE ELLOS, LOS SANABA " (Lc.
4:40).
"Cómo Dios ungió con
el Espíritu Santo y con poder a Jesús
de Nazaret, Y cómo éste anduvo haciendo
bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo,
porque Dios estaba con él, (Hechos 10:38).
La SANIDAD ERA PARA TODOS en esos días, y Cristo
el Sanador nunca ha cambiado, (Hebreos 13:8).
Tan listo estaba Jesús a sanar
las enfermedades como lo estaba para perdonar los pecados.
De hecho, en las Sagradas Escrituras, se registran más
casos de sanidad divina obrados por El que los que existen
del perdón de los pecados. Jesús NUNCA vaciló
para sanar los enfermos que eran traídos hasta
El.
Si Jesús gustó la muerte
que debía gustar cada hombre, El con toda seguridad
quiso hacer claro que CADA UNO habría de beneficiarse
por el hecho de su muerte. Creemos que ésto es
cierto cuando se trata de la salvación del alma
y el perdón de los pecados. El mismo cuerpo que
fue quebrantado por nuestros pecados; llevó las
heridas y llagas por nuestra sanidad, y si creemos eso,
entonces debemos admitir el privilegio de la salvación
y de la sanidad divina como dos cosas que funcionan sobre
bases completamente iguales. Son similares. Si el pasaje
de la Escritura que dice: "Jesucristo es el mismo ayer,
y hoy y por los siglos", es cierta y si predicamos la
sanidad divina como un derecho legal para los "salvados"
seguramente también los ENFERMOS SERAN SANADOS.