Parte
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En este versículo la venganza
de Dios amenazaba a los israelitas impíos e incrédulos,
que eran el pueblo visible de Dios, y quienes vivieron
bajo los medios de la gracia; pero quienes no obstante
todas los obras maravillosas de Dios para con ellos,
permanecieron (como dice el v.28) desprovistos de consejos,
no teniendo entendimiento en ellos.
"A su tiempo su pie
resbalará"
(Deuteronomio 32:35)
APLICACION
Este terrible tema
puede ser útil para hacer despertar algunas personas inconversas
en esta congregación. Esto que has oído es el caso de
cada uno de ustedes que se encuentra fuera de Cristo.
Ese mundo de miseria, ese lago de azufre ardiente se extiende
debajo de ti. Allí está el espantoso abismo de las llamas
ardientes de la ira de Dios; allí está la ancha boca del
infierno abierta de par en par; y no tienes nada sobre
que permanecer en pie, ni nada de donde agarrarte; no
hay nada entre ti y el infierno sino sólo el aire; es
tan sólo el poder y el puro placer de Dios el que te soporta.
Posiblemente no eres
sensible a esto; te ves fuera del infierno, pero no ves
la mano de Dios en ello; pero contempla otras cosas, como
el buen estado de tu constitución corporal, el cuidado
de tu propia vida, y los medios que usas para tu preservación.
Pero verdaderamente estas cosas son nada; si Dios retirara
su mano, ellas no te beneficiarían más en cuanto a evitar
tu caída, que lo que hace el delgado hilo al sujetar una
persona que se suspende en él.
Tu impiedad te hace
como si fueras tan pesado como el plomo, y te dirigirá
hacia abajo con gran peso y presión directo al infierno;
y si Dios te dejara caer, inmediatamente te sumergirías
y rápidamente descenderías dentro del golfo sin fondo;
y tu constitución saludable, y tu propio cuidado y prudencia,
y tu mejor plan, y toda tu justicia, no tendrían más influencia
para sujetarte y librarte del infierno, que lo que una
tela de araña puede hacer para frenar una roca al caer.
De no ser por el
soberano agrado de Dios, la tierra no te sostendría un
instante porque eres una carga para ella. La creación
gime contigo; la criatura está hecha sujeta a la esclavitud
de tu corrupción, no para ayudarte voluntariamente a servir
al pecado y a Satanás; la tierra no produce su incremento
voluntariamente para satisfacer tus pasiones; ni es voluntariamente
un escenario sobre el que tus impiedades actúen; el aire
no te sirve voluntariamente para mantener la llama de
vida de tus órganos vitales, mientras pasas tu vida al
servicio de los enemigos de Dios. Las criaturas de Dios
son buenas, y fueron hechas para que el hombre sirviera
a Dios con ellas, y para que no sirvieran voluntariamente
a ningún otro propósito, y para que gimieran cuando fueran
usadas para propósitos tan directamente contrarios a su
naturaleza y fin. El mundo te vomitaría de no ser por
la mano soberana de Aquel que lo tiene sujetado en esperanza.
Las negras nubes
de la ira de Dios están ahora flotando directamente sobre
sus cabezas, llenas de terribles tormentas y truenos;
y de no ser por la mano restrictiva de Dios hubieran reventado
inmediatamente sobre ti. El placer soberano de Dios, por
el presente, detiene su viento agitado; de otro modo vendría
con furia, y tu destrucción llegaría como torbellino.
Serías como la paja menuda en el suelo después de ser
trillada en el verano.
La ira de Dios es
como el agua contenida en una gran presa, que crece más
y más con la lluvia y que mientras más agua contenga más
rápido y poderoso será su curso cuando sean rotas.
Es verdad que el
juicio contra tus obras perversas no ha sido ejecutado
todavía; los diluvios de la venganza de Dios han sido
retenidos; pero tu culpa entretanto está constantemente
aumentando, y está cada día atesorando más ira; las aguas
están aumentando constantemente, y creciendo más y más
poderosas; y no hay nada fuera del puro agrado de Dios
que refrene las aguas, las cuales no quieren ser detenidas,
y presionan duramente para ir hacia adelante. Si Dios
tan sólo retirara su mano de la compuerta, se abriría
inmediatamente, y los fieros diluvios del furor e ira
de Dios empujarían con furia inconcebible, y vendría sobre
ti con poder omnipotente; y si tu fueras diez mil veces
mayor que lo que eres, sí, diez mil veces mayor que la
fuerza del más corpulento y robusto diablo en el infierno,
no serías nada para resistirla o soportarla.
El arco de la ira
de Dios está encorvado, la flecha lista en la cuerda,
y la justicia dirige la flecha a tu corazón, y tensa el
arco, y no es otra cosa que el mero placer de Dios, y
el que un Dios airado que sin ninguna promesa y obligación
del todo, retiene la flecha de embriagarse con tu sangre.
Así todos los que de ustedes nunca han pasado por un gran
cambio de corazón, por el gran poder del Espíritu de Dios
sobre sus almas; todos los que de ustedes nunca han nacido
de nuevo, ni han sido hechos nuevas criaturas, ni han
sido levantados de la muerte en el pecado a un nuevo estado,
ni han experimentado la luz y la vida, están en las manos
de un Dios airado.
Aunque hayan reformado
sus vidas en muchas cosas, y hayan tenido afecciones religiosas,
y hayan podido mantener cierta forma de religión con sus
familiares y cercanos, y aún en la casa de Dios, no es
otra cosa que Su mera paciencia que los preserva de ser
consumidos por la destrucción eterna. No importa cuán
poco convencidos estén ahora de la verdad que oyen, a
su tiempo estarán plenamente convencidos de ella. Aquellos
que han partido estando en las mismas circunstancias en
que están ustedes, ven que así fue con ellos; porque la
destrucción vino bruscamente sobre la mayoría de ellos;
cuando no la esperaban, y mientras estaban diciendo, 'paz
y seguridad. 'Ahora ven, que esas cosas en las que dependían
para la paz y la seguridad, no eran más que un hilo delgado
y una sombra vacía.
El Dios que te sostiene
sobre el abismo del infierno, ha sido terriblemente provocado
más que uno que sostenga una araña, o cualquier insecto
asqueroso sobre el fuego, te aborrece. Su ira hacia ti
se enciende como fuego; te ve como digno, pero no para
otra cosa que para ser echado en el fuego; es tan puro
de ojos que no puede mantenerte a su vista; eres diez
mil veces más abominable a sus ojos que lo que la serpiente
venenosa más odiada es a los nuestros. Le has ofendido
infinitamente más que lo que un rebelde obstinado ofende
a su príncipe; y sin embargo, no es otra cosa que su mano
la que te sostiene de caer en el fuego en cualquier momento.
No debe ser atribuido a nadie más el que no hayas ido
al infierno la última noche; el que hayas sufrido otra
vez el despertar en este mundo, después de haber cerrado
los ojos para dormir. Y no hay otra razón del porqué no
has caído en el infierno desde que te levantaste en la
mañana, que el hecho de que la mano de Dios te ha sostenido.
No hay otra razón que dar del porqué no has ido al infierno,
desde que te sentaste aquí en la casa de Dios, provocando
sus ojos puros por tu modo pecaminoso e impío de atender
a su solemne adoración.
Si, no hay otra cosa
que dar como razón de por qué no caes en el infierno en
este preciso momento. Oh, pecador, considera el terrible
peligro en que estás. Es sobre un horno de ira, un abismo
amplio y sin fondo, lleno del fuego de la ira, en el que
estás soportado por la mano de Dios, cuya ira ha sido
provocada e inflamada tanto contra ti, como contra muchos
de los ya condenados en el infierno. Cuelgas de un hilo
delgado, con las llamas de la ira divina destellando alrededor,
y listas en todo momento para chamuscarlo y quemarlo en
dos; y no tienes interés ni por un instante en ningún
Mediador, ni en nada en qué aferrarte para salvarte a
ti mismo, ni para librarte de las llamas de la ira. Ni
siquiera hay algo en ti, nada de lo que hayas hecho ni
puedas hacer, para inducir a Dios a perdonarte. Por eso
te pido que consideres los siguientes puntos de modo más
particular:
Mira de quien es
la ira. Es la ira de un Dios infinito. Si fuera solamente
la ira de un hombre, aunque fuera la del príncipe más
poderoso, sería comparativamente pequeña para ser considerada.
La ira de reyes es mucho más terrible, especialmente la
de monarcas absolutos, que tienen las posesiones y las
vidas de sus súbditos enteramente en su poder para disponer
de ellas a su mera voluntad. "Como rugido de cachorro
de león es el terror del rey; el que te enfurece peca
contra sí mismo" (Prov.20:2).
El súbdito que
se enfurece mucho contra un príncipe arbitrario, está
expuesto a sufrir los tormentos más extremos que el arte
humano puede inventar o que el poder humano puede infligir.
Pero las más grandes potestades terrenales, en su mayor
majestad y fuerza, cuando están vestidos de sus más grandes
terrores, no son mas que gusanos débiles y despreciables
de la tierra en comparación al Gran y Todopoderoso Creador
y Rey del cielo y de la tierra. Es en realidad poco lo
que ellos pueden hacer en el momento en que ellos están
más enfurecidos, y cuando han ejercido el extremo de su
furia. Todos los reyes de la tierra son como langostas
ante Dios; son nada y menos que nada; tanto su amor como
su odio son reducidos en poco. La ira del gran Rey de
reyes es tanto más terrible que la de ellos, como lo es
su majestad. "Mas os digo, amigos míos: No temáis a los
que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.
Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que
después de haber quitado la vida, tiene poder de echar
en el infierno; sí, os digo, a éste temed" (Luc. 12:4,5).
Es a la furia de
su ira a la que estás expuesto. A menudo leemos de la
furia de Dios; como en Isa. 59:18. "Como para retribuir
con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios."
Así también Isa. 66:15. "Porque he aquí que Jehová vendrá
con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar
su ira con furor, y su represión con llama de fuego."
Y en muchos otros lugares. También Ap. 19:15; allí leemos
de "el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso."
Las palabras son en extremo terribles. Si solamente se
hubiera dicho, "la ira de Dios," los términos implicarían
algo infinitamente terrible; pero es "el furor y la ira
de Dios."
¡La furia
de Dios! ¡el furor de Jehová! ¡Oh, cuán terrible debe
ser eso! ¿Quién puede pronunciar o concebir lo que estas
expresiones implican en sí mismas? Pero además, "el furor
y la ira del Dios Todopoderoso." Como si hubiera una gran
manifestación de su poder omnipotente en lo que el furor
de su ira realiza; como si la omnipotencia estuviera encolerizada
y ejercida de tal manera que los hombres no pueden ejercer
su fuerza en contra del furor de su ira. Oh! entonces,
¡cuál será la consecuencia! ¡Qué será de aquellos pobres
gusanos que la sufrirán! ¿Quién tendrá manos fuertes para
esto? ¿Qué corazón la podrá resistir? ¡A qué terrible,
indecible, inconcebible profundidad de miseria está sumergida
la pobre criatura que esté sujeta a esto! Considera esto,
tú que estás aquí presente, y aún permaneces en un estado
no regenerado. Que Dios ejecutará el furor de su enojo,
implica, que El infligirá su ira sin piedad.
Cuando Dios observe
la extremidad inefable de tu caso, y vea tu tormento estar
tan vastamente desproporcionado a tu fuerza, y vea cómo
tu pobre alma es molida, y se hunde como si estuviera
en tinieblas infinitas; no tendrá compasión de ti, no
contenderá las ejecuciones de su ira, y ni siquiera aligerará
su mano no habrá moderación ni misericordia, no apaciguará
su viento agitado; no tendrá cuidado de tu bienestar,
ni será en ningún sentido cuidadoso, a menos que sufras
mucho más en cualquier otra manera, que lo que sufrirías
con lo que la justicia estricta requiere. Nada será retenido
por el hecho de que sea demasiado fuerte de sobrellevar.
"Pues también yo procederé con furor; no perdonará mi
ojo, ni tendré misericordia; y gritarán a mis oídos con
gran voz, y no los oiré (Ez. 8:18).
Ahora Dios está
presto a tener piedad de ti; este es un día de misericordia;
puedes gritar ahora con el aliento de obtener misericordia.
Pero cuando el día de misericordia pase, tus gritos y
chillidos de lamento y dolor serán en vano; estarás enteramente
perdido y alejado de Dios, como para que nadie se interese
en tu bienestar. Dios no tendrá otra cosa que hacer contigo
que ponerte a sufrir miseria; no continuarás en existencia
para otro fin que no sea ese; porque serás un vaso de
ira preparado para destrucción; y no habrá otro uso para
este vaso, que ser llenado a plenitud de ira. Dios estará
tan lejos de tener piedad de ti cuando grites, que se
dice que solamente "reirá y se burlará" (Prov. 1:25,26ss).
Cuán terribles
son esas palabras, las cuales proceden del gran Dios,
"los pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre
salpicó mis vestidos, y manché todas mis ropas" (Isa.
63:3). Es quizás imposible concebir otras palabras que
expresen con más claridad la idea de desprecio, odio,
y furia de indignación. Si clamas a Dios para que tenga
piedad de ti, El estará tan lejos de hacer tal cosa en
tu doloroso caso, o de mostrarte ningún cuidado o favor,
que, en lugar de ello, te hollará bajo sus pies. Y aunque
sabrá que no podrás sobrellevar el peso de la omnipotencia
sobre ti, no tendrá consideración, sino que te aplastará
bajo sus pies sin misericordia; hará volar tu sangre al
molerte, y salpicará sobre sus vestidos, de tal manera
que manchará todas sus ropas. No sólo te odiará, sino
que te tendrá bajo el desprecio más extremo; no habrá
otro lugar más adecuado para ti que el estar bajo sus
pies, ser pisoteado como el fango de las calles.
la miseria a la
que estás expuesto es aquella que Dios infligirá con el
fin de mostrarte lo que la ira de Jehová es. Dios ha tenido
en su corazón el mostrar a los ángeles y a los hombres
cuán excelente es su amor, y también cuan terrible es
su ira. Algunas veces los reyes terrenales tienen en mente
mostrar cuán terrible es su ira, por los castigos extremos
que ejecutan en contra de aquellos que le provocan. Nabucodonosor,
ese monarca poderoso y orgulloso del imperio caldeo, estuvo
presto a mostrar su ira cuando se encolerizó contra Sadrac,
Mesac y Abednego; y de esa manera dio orden de que el
fiero horno ardiente fuera calentado siete veces más de
como estaba. Sin duda, fue levantado al grado más extremo
de furor que el arte humano podía levantar.
Pero el gran Dios
está también presto a mostrar su ira, y magnificar su
terrible majestad y omnipotencia, en los sufrimientos
extremos de sus enemigos. "¿Y qué, si Dios, queriendo
mostrar su ira y hacer notorio su poder, soportó con mucha
paciencia los vasos de ira preparados para destrucción?"
(Rom. 9:22). Y viendo que éste es su diseño, aquello que
El ha determinado, mostrar cuán terrible es la ira, la
furia y el furor de Jehová cuando no es refrenada, El
lo llevará a cabo. Sucederá ante un testigo algo que será
espantoso.
Cuando el gran
Dios airado se haya levantado y ejecutado su terrible
venganza sobre el pobre pecador, y cuando el miserable
esté sufriendo el peso y el poder infinito de su indignación,
entonces Dios llamará al universo completo para que contemple
esa terrible majestad y omnipotencia que será vista en
ella. "Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos
cortados serán quemados con fuego. Oíd, los que estáis
lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca,
conoced mi poder. Los pecadores se asombraron en Sión,
espanto sobrecogió a los hipócritas" (Isa. 33:12-14).
Así será con aquellos de ustedes que están en un estado
de no conversión, si continúan en él.
El poder infinito,
la majestad y lo terrible del Dios omnipotente será magnificado
sobre ti, en la inefable fuerza de tus tormentos. Serás
atormentado en la presencia de los san- tos ángeles, y
en la del Cordero; y cuando te encuentres en ese estado
de sufrimiento, los habitantes gloriosos del cielo irán
y verán el terrible espectáculo, para que puedan ver lo
que es la ira y el furor del Todopoderoso; y cuando lo
hayan visto, caerán y adorarán es gran poder y majestad.
"Y de mes en mes, y de día de reposo, en día de reposo,
vendrán todos a adorar delante de mi, dijo Jehová. Y saldrán,
y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron
contra mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego
se apagará, y serán abominables a todo hombre" (Isa. 66:23-24).
Es una ira eterna.
Sería terrible sufrir este furor y esta ira del Dios Todopoderoso
por un momento; pero debes sufrirla por toda la eternidad.
No habrá fin para esta aguda y horrible miseria. Cuando
mires hacia delante, mirarás una duración infinita ante
ti, la cual tragará tus pensamientos, y sorprenderá tu
alma; y estarás absolutamente desesperado de no tener
liberación, de no tener fin, de no mitigar, de no tener
reposo del todo. Conocerás ciertamente que deberás consumirte
luchando contra esta venganza todopoderosa y ausente de
misericordia durante largas edades, millones de millones
de edades. Y cuando así lo hayas hecho, cuando esas tantas
edades hayan pasado sobre ti de esa manera, conocerás
que eso es sólo un punto de lo que queda. De manera que
tu castigo será verdaderamente infinito. ¡0h, quién puede
expresar cuál es el estado del alma en tales circunstancias!.
Todo lo que podamos decir acerca de ello solamente da
una representación muy débil; es inexpresable e inconcebible,
porque "¿quién conoce el poder de la ira de Dios?
¡Cuán terrible
es el estado de esos que diariamente y a cada hora están
en peligro de esta gran ira y miseria infinita! Pero ese
es el lúgubre caso de cada alma en esta congregación que
todavía no ha nacido de nuevo, no importa cuán moralistas,
estrictos, sobrios y religiosos puedan ser. ¡Oh, si tan
sólo consideraras esto, ya seas joven o viejo! Hay razón
para pensar, que hay muchos ahora en esta congregación
oyendo este discurso, que eventualmente serán sujetos
de esta miseria por toda la eternidad. No sabemos quiénes
son, ni en qué asientos están, ni qué pensamientos tienen
ahora.
Puede que ahora
están cómodos, y oigan todas estas cosas sin mucha turbación,
y están ahora engañándose a sí mismos de que ellos no
son esas personas, prometiéndose también que escaparán.
Si conociéramos a una persona, sólo de una en esta congregación,
que fuera sujeto de esta miseria, ¡qué terrible sería
pensar en ello! Si supiéramos quién es, ¡qué vista más
terrible sería el mirar a tal persona! ¡Cómo surgiría
un grito de lamento amargo por él de parte del resto de
la congregación! Pero ¡ay! en lugar de uno, ¡cuántos de
ustedes recordarán este discurso en el infierno! Sería
un milagro si algunos de los que están ahora presentes
no se encontraran en el infierno dentro de poco tiempo,
o antes de que este año termine. Y no seria un milagro
si algunas personas, de las que ahora están aquí sentadas
en algunos asientos de esta casa de reunión, en salud,
quietos y seguros, se encuentren allí antes de mañana
en la mañana.
Aquellos de ustedes
que continúen en un estado natural, que piensen que serán
librados del infierno más tiempo, ¡estarán allí en poco
tiempo! su condenación no se tarda; vendrá velozmente,
y, con toda probabilidad, muy prontamente, sobre muchos
de ustedes. Ustedes tienen razón al admirarse de que no
están ya en el infierno. Es dudoso el caso de algunos
que ustedes han visto y conocido, que nunca merecieron
el infierno más que ustedes, y que una vez parecían igualmente
estar vivos como ustedes.
Su caso ha perdido
toda esperanza; ahora están gritando en extrema miseria
y perfecta desesperación; pero ustedes están aquí en la
tierra de los vivientes, en la casa de Dios, y tienen
una oportunidad de obtener salvación. ¡Qué no darían esas
pobres, condenadas y desesperanzadas almas por un día
de oportunidad como el que ahora disfrutas! Y ahora tienes
una oportunidad extraordinaria, un día en el que Cristo
tiene ampliamente abierta la puerta de la misericordia,
permanece allí llamando, y gritando con alta voz a los
pobres pecadores; un día en el que muchos están uniéndose
a El, y apresurándose a entrar en el reino de Dios.
Muchos vienen diariamente
del este, oeste, norte y sur; muchos que estuvieron últimamente
en la misma condición miserable en que están ustedes,
y que ahora están en un estado de alegría, con sus corazones
llenos de amor por aquel que los amó y los lavó de sus
pecados con su propia sangre, y se gozan en la esperanza
de la gloria de Dios. ¡Cuán terrible será ser echado a
un lado en aquel día! ¡Ver a tantos festejando, mientras
te estás consumiendo y pereciendo! !Ver a tantos regocijándose
y cantando con gozo del corazón, mientras tienes motivo
para lamentarte con pena interior, y clamar a gritos con
vejación del espíritu! ¿Cómo pueden descansar aun un momento
en tal condición? ¿No son sus almas tan preciosas como
las almas de la gente de Suffield (un pueblo de las inmediaciones)
que están yendo a Cristo día tras día? No hay muchos de
ustedes aquí que han vivido un largo tiempo en el mundo,
y hasta este día no han nacido de nuevo? y son así extranjeros
de la nación de Israel, y no han hecho otra cosa desde
su existencia que atesorar ira en contra del día de la
ira?
Oh, señores, su
caso, en una manera especial, es peligroso en extremo.
Su culpa y dureza de corazón es extremadamente grande.
No ven ustedes cómo generalmente las personas de su edad
son pasados por alto y dejados en el notable presente
y maravillosa dispensación de la misericordia de Dios?
Tienen necesidad de considerarse a ustedes mismos, y despertar
por completo del sueño. No pueden llevar la carga del
furor y la ira del Dios infinito. Y ustedes, hombres y
mujeres jóvenes, negarán esta preciosa época que ahora
disfrutan, cuando tantos otros de su edad están renunciando
a todas las vanidades juveniles, y yendo a Cristo? Tienen
ahora una oportunidad extraordinaria; pero si la rechazan,
les pasará como a esas personas que gastaron todos los
días preciosos de su juventud en el pecado, y ahora han
pasado a un estado de ceguera y endurecimiento.
Y ustedes, hijos,
que están sin convertir, no saben que van al infierno,
a sobrellevar la terrible ira de ese Dios, que ahora está
enojado contigo cada día y noche? Estarán ustedes contentos
de ser hijos del diablo, cuando tantos otros niños en
la tierra están convertidos, y han venido a ser los hijos
santos y alegres del Rey de reyes? Que cada uno que esté
sin Cristo, y colgando sobre el abismo del infierno, ya
sea anciano o anciana, de mediana edad, joven o niños,
oigan ahora los fuertes llamados de la palabra y la providencia
de Dios. Este año aceptable del Señor, un día de tanto
favor para algunos, será sin lugar a dudas un día de notable
venganza para otros. Los corazones de los hombres se endurecerían,
y su culpa se incrementaría aprisa en un día como éste,
si niegan salud a sus almas.
Nunca hubo tanto
peligro para estas personas de ser entregadas a la dureza
de corazón y ceguera de mente. Dios ahora parece estar
reuniendo apresuradamente a sus escogidos de todas partes
de la tierra; y probablemente la mayor parte de los adultos
que se salvarán, serán traídos dentro de poco tiempo,
y será como el gran repartimiento del Espíritu sobre los
judíos en los días de los apóstoles. Los elegidos obtendrán
la salvación, y el resto será cegado. Si éste fuera tu
caso, maldecirás este día eternamente, y maldecirás el
día en que naciste al ver el tiempo de repartimiento del
Espíritu, y desearás haber muerto y haberte ido al infierno
antes de haberlo contemplado. Ahora, indudablemente, como
lo fue en los días de Juan el Bautista, el hacha está
colocada de una manera extraordinaria a la raíz de los
árboles, para que todo árbol que no dé buen fruto, sea
cortado, y arrojado al fuego. Por tanto, que todo aquel
que esté sin Cristo, despierte ahora y huya de la ira
por venir. La ira del Dios Todopoderoso se cierne ahora
sobre una gran parte de esta congregación. Que cada uno
huya de Sodoma: "Dense prisa y escapen por sus vidas;
no miren tras sí, escapen al monte, no sea que perezcan."