¿Qué es
la Escuela Dominical?
Sencillamente, es la reunión de la iglesia en clases
separadas, según la edad del alumno. Estas clases
se dedican al estudio de la Palabra de Dios por series de
lecciones progresivas. Es en sus principios y propósitos,
una institución bíblica, pues el deber de
enseñar la Palabra de Dios es declarada en ella misma.
a) Un agente
evangelístico de la iglesia
La escuela dominical es el agente más efectivo de
la iglesia para ganar a los perdidos. El evangelismo es
la fuerza impulsora que mantiene al maestro realizando su
labor.
b) Una rama
educativa
Ningún otro departamento de la iglesia tiene mayores
oportunidades de enseñar tan efectivamente. La mayor
parte del tiempo de la escuela dominical deberá dedicarse
al estudio de la Biblia. Deberá utilizarse literatura
que presente correctamente la verdad bíblica a los
maestros y alumnos.
c) Un centro
para la preparación de obreros
Es el “taller” de la iglesia donde la juventud
recibe entrenamiento para convertirse en los dirigentes
del mañana, y donde se forja el carácter cristiano
de sus vidas. De hecho el 85% de los obreros de la iglesia
y 95% de nuestros ministros, han surgido de la escuela dominical.
La escuela dominical
no es una institución separada de la iglesia, sino
más bien un departamento de la iglesia.
La historia
de la Escuela Dominical
Tanto en el Antiguo
como en el Nuevo Testamento tenemos múltiples ejemplos
de prácticas de la enseñanza de la Palabra
de Dios. Lutero comenzó con algunos catecismos, pero
su enseñanza era sólo para adultos.
Recién en el siglo XVIII se pensó en la enseñanza
a los niños. En el año de 1781 vivía
en Gloucester, Inglaterra, un editor de un diario, que se
llamaba Roberto Raikes. Era cristiano y un ciudadano de
cultura que anhelaba servir a Dios y a su prójimo.
Los ciudadanos de Gloucester habían notado que en
los barrios pobres de la ciudad se había desatado
una ola de pillaje y vandalismo entre los niños.
Estos ciudadanos
elevaron una súplica al Sr. Raikes pidiéndole
que por medio de su diario pusiera una reprimenda a los
padres de esos niños malhechores. Pero Raikes vio
que eso no era todo lo que se debía hacer. Dios le
hizo comprender la verdadera condición moral y espiritual
de estos niños. Rodeados de toda clase de vicios,
no tenían nada para ayudarles a vivir una vida mejor.
Raikes propuso, con
la ayuda de Dios, abrir una escuela donde no solamente se
les enseñara a leer y a escribir, sino principalmente
la Palabra de Dios. A pesar de todas las dificultades, este
hombre de Dios siguió con sus planes.
La lucha en el principio era terrible, porque los niños
no querían reformarse ni recibir instrucción;
pero Raikes y sus ayudantes seguían luchando y orando:
y al fin tuvieron éxito. La primera casa se llenó
y consiguieron otras, hasta que se establecieron escuelas
dominicales en todos los barrios pobres de la ciudad. El
resultado más importante era la salvación
de las almas de muchísimos niños que fue efectuada
por las escuelas dominicales.
En sólo cuatro años se establecieron escuelas
dominicales con dos mil quinientos alumnos. Cuando Roberto
Raikes murió en l811, la asistencia en todas las
escuelas había crecido a cuatrocientos mil.
La Escuela
Dominical hoy día
Aunque la escuela
dominical tuvo su origen en Inglaterra, se desarrolló
y creció con más rapidez en América.
Uno de los primeros obreros en la escuela dominical, Esteban
Paxon, fue convertido por medio de su hija, y ella había
sido salvada en una escuela dominical. Su padre dedicó
su vida a esta obra. Viajaba de una aldea a otra, en medio
de peligros y penalidades indecibles, y organizó
1.314 escuelas dominicales con 83.405 alumnos y maestros.
Hoy en día hay más alumnos y maestros de escuela
dominical en el continente americano que en cualquier otra
parte del mundo.
El gran desafío
Millones de niños
adolescentes no estarán en la escuela dominical el
próximo domingo. De esa gran multitud que no recibe
ninguna instrucción religiosa salen los delincuentes
que día a día aumentan en nuestra sociedad.
La delincuencia juvenil y los crímenes son los grandes
enemigos del mundo. Sin embargo, la escuela dominical es
el enemigo más temible de esas fuerzas del mal.
Si podemos llevar a los niños a la escuela dominical,
podremos quebrantar el poder de la delincuencia juvenil
y contrarrestar la ola de crímenes que está
azotando a nuestro mundo.
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