Déjeme
platicarle brevemente algunas innovaciones
de fondo que la iglesia ha hecho, y verá
que estas transformaron la vida y la cultura
cristiana… porque si en algún
lugar debería haber cosas nuevas,
es en la iglesia… Dios hace nuevas
todas las cosas, todo el tiempo, siempre.
1.
Los primeros cristianos se reunían
en casas, después en plazas
y luego en catacumbas una o dos veces al
mes, y vivían intensamente su fe
siempre. Nosotros cambiamos a un edificio
y ahora es más difícil que
la gente venga a los templos. ¿Por
qué? Porque antes la gente podía
ver que clase de cristianos eran y su testimonio
de primera mano; querían ser como
ellos… ahora por la protección
del templo, somos bien cristianos en el
templo los domingos y cristianos secretos
en las casas y plazas el resto de la semana.
2. Cuando a los primeros cristianos
eran arrojados al Coliseo Romano para ser
devorados por los leones, estos
se abrazaban y lloraban clamando a Dios,
luego comenzaron a hincarse a orar y luego
pasaron a cantar alabanzas. Como quiera
se los comieron los leones, pero su testimonio
público doblegó al imperio
más poderoso del mundo y miles se
convirtieron por semejante testimonio de
valor y entrega. Ahora cantamos en las iglesias,
oramos en nuestras casas y nos abrazamos
llorando y clamando en público por
los problemas cotidianos. Gracias a Dios
que solo son cuentas por pagar y no leones
hambrientos.
3. Los padres de la iglesia,
escribían cartas y documentos para
ser pasados de iglesia en iglesia; porque
no había Biblia como la conocemos.
Los primeros cristianos se organizaron para
establecer un elaborado sistema de mensajería
que hiciera posible que llegara la mayor
cantidad de información a los más
posibles. Esto hizo que la gente se reuniera
por miles para leer alguno de los prohibidos
pergaminos de los apóstoles…
lloraban y se aprestaban a poner por obra
las palabras que oían. Ahora tenemos
una Biblia por cada miembro de la familia,
cientos de libros de hermanos inspirados
y ni así cambiamos tantito.
4. En el siglo XVIII, Juan Wesley,
introdujo a la liturgia barroca y gregoriana
de la iglesia, la alegría de la música
de cantina. Se escribieron cientos de cantos
y coros (Cantillos, estrofillas, cantatas,
como le digan en su país) Miles venían
a la iglesia atraídos por el Espíritu
Santo a este gran avivamiento surgido de
esta interesante osadía,. ¿Cómo
era posible que estuvieran más alegres
en la cantina que en la iglesia? Hoy hemos
regresado al recato de lo gregoriano y barroco,
por eso las masas están en las cantinas
y clubes nocturnos. Los que saben dicen
que eso es de la carne, pero los que se
pierden desearían ir a una fiesta
de gozo, consolación y restauración,
y no al sepelio del Señor. Sino me
cree, pregúnteles.
Le
he mencionado 4 ejemplos de miles que hay,
donde la iglesia innovó, rompió
paradigmas de forma y se fue al fondo para
sacar agua viva del pozo que se suponía
seco. No recurrió a la copia del
mundo, no compró con el ropavejero
espiritual algo que dijera: “Los tiempos
pasados fueron mejores”, ó
“Tenemos que regresar a la senda antigua”.
Si bien La Palabra de Dios nos insta a ver
la historia y a recordar las sendas antiguas,
se refiere más bien al fondo y no
a las formas.
En
Isaías El Señor dice con enfado:
Aborrezco sus lunas nuevas y sacrificios…
misericordia quiero y no sacrificios…
en el Nuevo Testamento, Jesús llamó
hipócritas a los Fariseos porque
cuidaban tanto las formas, que se olvidaron
del amor, la misericordia, el respeto a
la dignidad humana, la generosidad, la devoción,
la piedad… Jesús no les dijo
que eran malas las formas, sino más
bien, que era necesario ir al fondo sin
perder las formas. La verdad, es que un
buen fondo, mejora las formas.
Hoy
tenemos más herramientas que en ninguna
época de la humanidad; ¿No
podríamos entrar a la iglesia cantando
y danzando, aunque sea escuchando un MP3
en los audífonos? o ¿quizá
hacer convivencias en las plazas de las
colonias, con música alegre y viva;
si existen ahora equipos sumamente compactos
y económicos de sonido? ¿Repartir
alimento a los pobres, con un sistema de
certificación por código de
barras, para hacerlo eficiente y controlable?
¿Hacer servicio comunitario que la
gente pueda valorar y agradecer como: Pintar
el parque, lavar las paredes de los puentes,
establecer centros de prevención
del delito, escuelas de oficios o dispensarios
médicos? Que se vea, mis hermanos,
que se vea… el fondo se ve aun sobre
las formas, y es más convincente.
En
un estudio estadístico que hice hace
5 años en Monterrey, N.L. México,
mi ciudad, para El Festival de la Alegría,
encontré que solo el 0.006% de la
gente había recibido algún
beneficio tangible de la iglesia…
eso incluía a católicos y
protestantes. Es decir, 1 en cada 27,000
habitantes alguna vez había recibido
algo más que una oración.
Cuando preguntamos que es lo que más
valoraban de un cristiano, el 80% decía:
“Son gente buena”; pero cuando
les preguntamos que si querían ser
como ellos, el 90% dijo que no, la razón:
“Porque hay mucha hipocresía,
dicen una cosa y hacen otra”, “Son
muy religiosos, parece que están
amargados”, “No fuman, no toman,
no escupen en la calle y tampoco son felices”,
“No se divierten, pasan todo el tiempo
en la iglesia y no se ve acción”.
Respuestas documentadas… entre las
que se me hicieron interesantes por su repetición.
¿Aun cree que no recitamos innovar?
Innovemos
hermanos, comprometámonos con el
cambio de fondo; empecemos con dejar de
comprar al ropavejero espiritual; yo se
que es más barato y cómodo
usar lo que a otros les ha funcionado. Pero
estaremos dejando un legado de conformidad
y rutina, que hastía a los jóvenes,
envicia los buenos caminos de Dios con política
y ahuyenta a los perdidos.
Misael
Escorcia Reyes
misael.escorcia@hotmail.com
Nació en México, D.F. en 1970,
es Diseñador Gráfico con especialidad
en Mercadotecnia, es graduado del Calvary
Ministries Institute en El Carmen N.L. México.
Ha sido evangelista, pastor y maestro, conferencista
con una vasta experiencia en el manejo de
medios de comunicación y escritor
para periódicos y revistas de diversos
géneros.
Ha
sido gerente de ventas de diversas empresas
y consultor ejecutivo de BMC (Business Man
Consultans), ha participado en la logística
y organización de eventos masivos
tanto cristianos como seculares en México,
El Salvador y Nicaragua.
Perteneció
al departamento creativo de The Coca-Cola
Company en E.U. y ha sido Director de Mercadotecnia
de Solomon Entertainment, la segunda empresa
más importante de eventos en México.
Actualmente dirige Mercadotecnia Y. y Centenniel
Living, ambas empresas relacionadas con
el manejo de medios de comunicación
y comercialización de productos naturales.