SIGUEMEMAS.COM

RECURSOS CRISTIANOS

Friday
Mar 12th
Text size
  • Increase font size
  • Default font size
  • Decrease font size
Home Ministerio Ministerio Más Fuertes que el búfalo

Más Fuertes que el búfalo

E-mail Print PDF


Cuántas veces nos sentimos decaídos y sin fuerzas por una obra que se nos hace  difícil, dura, fatigosa! "Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco" Salmos 92:10

No siempre los hermanos responden a su compromiso  cristiano ni toman tan en serio la obra del Señor; en muchas ocasiones  vacilan, decaen, son inconstantes en su servicio a Dios.

En verdad la postura  del ministro de Dios es muy distinta a la del congregante. El pastor mira la  obra, el hermano su propia vida; no debiera ser así pues ambos son siervos o  esclavos de Cristo, pero existe la tendencia, que casi se ha convertido en  doctrina, a considerar sólo al pastor un "siervo del Señor".

¿Acaso no estamos  todos los cristianos llamados a amar y servir a nuestro Salvador con la misma  gratitud y pasión?

He aquí otro aspecto que nos hace sufrir a los ministros de Dios: la  ingratitud. Sí, no hay gratitud hacia ese hombre o mujer que ora desde el
amanecer o se levanta a altas horas de la madrugada para buscar la Palabra que  habrá de ministrar a la Iglesia cada domingo; aquél ministro que siempre está  dispuesto a escuchar y aconsejar, que no escatima esfuerzo para transmitir el  amor de Dios a su grey.

Cuando los hermanos no asisten al culto o fallan en el  cumplimiento de sus compromisos con la Iglesia, no sólo están faltando al  Señor sino también a sus pastores, así no les honran ni expresan su gratitud.
 
No pretendo que sirvan al hombre, pero sí recuerden las palabras que nos  amonestan así: "Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos
velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan  con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso." (Hebreos  13:17)

"Tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo" dice el texto que nos inspira.

Humanamente cada persona tiene más o menos fortaleza frente a la adversidad.

Los psicólogos hablan de "resiliencia" que es la capacidad que tenemos los  seres humanos para enfrentar problemas extremos, como un terremoto, un  incendio, la muerte de nuestros hijos y todo tipo de calamidades. La mayoría  de las personas pueden salvar esos obstáculos emocionales y resolverlos de  alguna forma; muy pocos no resisten y se vuelven locos o se suicidan.

Son los  que no tienen una normal capacidad para enfrentar problemas.

En el ministerio como en ningún otro campo necesitamos estar preparados con  esa capacidad, aún más, necesitamos lo que en Teología de la Perfección  Cristiana se llama "don de fortaleza". La virtud de la fortaleza es una de las llamadas "virtudes cardinales" del ser humano.

El cristiano necesita cultivar  esas capacidades, entonces el Espíritu Santo viene en nuestra ayuda
concediéndonos el don que nos hará fuertes para asumir las diversas  dificultades que habremos de resistir. San Pablo, aconsejando a su discípulo
Timoteo, le dice ".

te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está  en ti por la imposición de mis manos (por "don" se refiere al ministerio) /

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder (don de poder o  don de fortaleza), de amor (virtud teologal) y de dominio propio (don de
templanza)." (2 Timoteo 1:6,7)

Requerimos fortaleza para soportar y amar a los que se oponen, a los que  critican con malicia, a los que no progresan, a los que nos envidian, a los  que ponen obstáculos para que tropecemos, a los que nos desprestigian y  murmuran detrás; necesitamos mucha fortaleza para no desmayar, para no dejar
de creer en la meta que tenemos delante, para no dejar de confiar en nuestro  Amado Señor, para creer en aquella lucecita que hay en cada hermano y que es  Dios en ellos; necesitamos don de poder para levantarnos cuando no nos apoya  la familia, cuando nuestros hijos no dan buen testimonio, cuando la obra no  nos sustenta, cuando estamos a punto de desertar del ejército del Señor.

¡Cuánta fuerza requiere un ministro de Dios para sobrellevar esta carga  compartida con Cristo!

Mas, ¡alabado sea ELOHIM, el Fuerte y Poderoso, Dios Todopoderoso! Él tiene  toda la  plenitud del Poder (Génesis 1:1; Salmos 19:1) para sacarnos del
abismo. Él puede fortalecer nuestro cuerpo, emociones, mente y sobre todo  nuestro espíritu.

Dice Su Palabra "Tú aumentarás mis fuerzas como las del  búfalo; seré ungido con aceite fresco" Sí, hermano pastor, hermana pastora; Él  te dará la fuerza que necesitas para resolver todo problema eclesial o  familiar. Para tu debilidad espiritual tú debes ser ungido por el Espíritu Santo, ese aceite limpio y fresco que viene de la Cabeza, de Cristo.

¿No tienes las fuerzas para continuar? ¿Tú crees que ya no das más? Pues has de  saber que Su Poder se perfecciona en tu debilidad (2 Corintios 12:9) y Él te  unge con Su Aceite fresco.

Presentémonos cada día muy de mañana a nuestro Dios  y pidámosle que nos unja con Su Poder, Su Fortaleza, Su Don, Su Espíritu Santo  y seremos tan poderosos como el búfalo de las praderas. ¡Qué Elohim te bendiga!

Pastor Iván Tapia
This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Comentarios (0)add comment

Escribir comentario

security image
Escribe los caracteres de la imagen


busy
 

Apoyenos con su Ofrenda

Enter Amount:

DESTACADOS

 

Cómo descubrir la voluntad de Dios

 

Diez recomendaciones para una predicación eficaz

¿Cómo se logra influir en el oyente y además, que el mensaje quede sembrado en sus cora...

Usuarios en Linea

 56 usuarios en linea