Te presentaré a
una mujer por quien recibimos bendición. Nuestra
familia y todos los que la conocían fuimos bendecidos
por los setenta y seis años de la vida de Lois.
En primer lugar, recibimos bendición
por la manera en que vivió Lois. Tenía dos
pasiones:
Su Señor y su familia. Amaba a Dios y amaba a su
familia. Servía a Dios y servía a su familia.
Si alguna vez una mujer tuvo a Dios en el centro de su
vida, esa fue Lois. No solo amaba a Dios, sino que administraba
su vida de acuerdo con sus principios. Y eso incluía
la esfera financiera. Casada con un inconverso, Lois siempre
encontraba la manera de darle dinero a su iglesia con
regularidad. No solo eso, también daba para los
misioneros, les daba a los necesitados y daba para las
obras de caridad de la iglesia. Sus dádivas seguían
y seguían.
Y nuestra familia también se vio bendecida cuando
murió Lois. A pesar de que el cáncer que
le costó la vida fue cruel y espantoso, la muerte
de Lois fue una lección de belleza para nosotros.
Hasta los últimos minutos de conciencia, estuvo
ocupada deshaciéndose de su dinero. Nunca tuvo
mucho.
En realidad, se parecía bastante a la definición
de una viuda pobre.
Además, sus posesiones se habían reducido
a un mínimo. Cuando desocupamos el pequeño
apartamento de Lois, todos expresamos, de una manera u
otra: «¡Esta es la forma en que deberíamos
vivir todos!». No quedaba nada por hacer, no tuvimos
que encargamos de nada, no había cuentas sin pagar
ni deudas, y no había nada que hacer. También
puso en practica lo que un santo de la antigüedad
deseó cuando escribió: «No me gustaría
encontrarme con Dios con una cuenta llena en el banco».
Mientras procuramos administrar el elemento financiero
de nuestra vida como Dios quiere y de acuerdo con sus
propósitos (como hizo nuestra querida Lois), estas
verdades honradas por el tiempo y extraídas de
su Palabra son una guía segura para nosotras.
1. No tengas deudas.
La Biblia tiene razón cuando dice: «Y el
que toma prestado es siervo del que presta» Proverbios
22:7. Otro versículo más nos dice: «No
debáis a nadie nada» Romanos 13:8. Tener
deudas es una forma de esclavitud. También te hace
vivir bajo una nube pesada y oscura, y reprime tu libertad
de disfrutar en verdad de la vida y de darle ayuda a los
necesitados o los que sirven a Dios.
2. No debes gastar más de lo que ganas.
Tú y tu familia están en peligro cuando:
Utilizan una suma substancial de los ingresos del hogar
para cancelar deudas de tarjetas de crédito.
Añaden nuevas deudas antes de saldar las antiguas.
Se demoran con frecuencia en los pagos.
Alargan sin cesar las deudas a fin de pagarlas en períodos
más largos.
El problema es evidente, ¿no es cierto? Si te encuentras
en esta situación, estás gastando más
dinero de lo que ganan tú y tu esposo.
3. No debes comprar a crédito.
¿Por qué arriesgarte a sufrir la incomodidad
y la vergüenza de no poder pagar los artículos
que no te puedes permitir? Proverbios 22:27.
4. No debes codiciar lo que otros tienen.
Durante largo tiempo «tener lo que otros tienen»
ha sido un estilo de vida; pero nuestra meta como mujeres
cristianas que anhelan vivir agradando al Señor
debería ser diferente.
5. No debes amar al dinero.
Contrario al comentario sarcástico de Mark Twain:
«La falta de dinero es la raíz de todos los
males», la Biblia dice que: «La raíz
de todos los males es el amor al dinero» 1 Timoteo
6:10. El amor al dinero puede conducir a toda clase de
males y vicios.
6. Debes dar con regularidad a tu iglesia.
«Cada uno dé conforme a lo que le diga su
corazón» 2 Corintios 9:7. Ya ves, Dios pesa
el corazón, no la ofrenda. Le preocupa más
el dador que el don. Se nos enseña que pensemos,
oremos y tomemos una decisión en cuanto a lo que
vamos a dar. Y que luego con regularidad, en oración
demos de acuerdo a lo que nos hemos propuesto.
7. Debes dar con generosidad
También debes dar con generosidad, «abundar»
en la gracia de dar (2 Corintios 8:7). Y junto con esta
generosidad abundante y esta gracia de dar, debe estar
presente el elemento de la alegría.
8. Debes conocer tu situación financiera en todo
momento.
Cuando se trata finanzas, créeme ignorancia no
es una bendición. ¿Cómo llegamos
a administrar finanzas como mayordomos para el Señor
si ni siquiera sabemos dónde estamos parados ni
qué tenemos y qué no tenemos?
9. Debes tener una reserva.
Este es un principio muy práctico para tus finanzas.
Como escribió Juan Wesley con respecto al dinero:
«Gana todo lo puedas, ahorra todo lo que puedas,
y da todo que puedas».
10. Debes practicar el autocontrol.
El autocontrol se define como el dominio propio, la restricción
personal, como la capacidad de contenerse uno mismo. «Gracias
a Dios que nos ha dado la gracia y el don del dominio
propio» Gálatas 5:23.
No puedes estar tan ocupada como para descuidar una tarea
que el Señor te da: administrar tus finanzas para
su gloria. Ser una mujer que no le ate el dinero. Ser
una mujer que no tenga otros dioses (en especial el dios
dinero) en lugar de Él.
Ser una mujer con una actitud saludable
de contentamiento en lo que respecta a tener dinero o
amarlo. Ser una mujer que sea capaz de vivir con él
o sin él. Ser una mujer que tenga un corazón
neutral en el aspecto del apego a las riquezas mundanas.
Ninguna persona está dedicada en verdad a Dios
hasta que el dinero de esa persona está dedicado
a Dios.