El emprendedor que quiere llevar
a la práctica un proyecto de negocio debe estar
por lo general consustanciado con la actividad que va
a desarrollar. No lo guía solamente la idea de
ganar dinero. Hay estímulos que movilizan
a las personas para ser empresarios, como por ejemplo:
• La independencia y libertad
para tomar decisiones.
• Asumir riesgos.
• Buscar reconocimiento y prestigio en la comunidad
donde vive.
• Desarrollar una vocación en forma independiente.
• Llevar a la práctica un proyecto de vida
individual y/o familiar.
Tener la empresa propia es una experiencia que puede brindarle
dinero, satisfacción personal, independencia, desarrollo
profesional, status, etc.Pero también existen riesgos
que pueden llevarlo a la quiebra y al descrédito.
La mayoría piensa que vale
la pena enfrentar el desafío de ser empresario,
porque están disconformes con su situación
actual y buscan desarrollar el negocio propio. Las siguientes
son algunas de las razones por las cuales se busca el
cambio:
• Está sin empleo
y quiere intentar una mejora mediante un trabajo por cuenta
propia.
• Ha trabajado muchos años en relación
de dependencia y no tolera más el trato de los
encargados o gerentes.
• Este es el momento de tener mi propia empresa,
porqué se me presentó un negocio interesante.
• Soy un profesional con una gran experiencia en
empresas importantes y quiero realizar en forma independiente
mi propio emprendimiento.
• Me acabo de recibir y no se me presentan oportunidades
interesantes de trabajo. Quiero emprender un negocio a
través de Internet.
• Mi esposo está sin trabajo y hace tiempo
quería realizar una idea de negocio. Esta es la
oportunidad para colaborar con los ingresos familiares
y desarrollar mi propio emprendimiento.
• Estoy en relación de dependencia y me queda
tiempo para armar un negocio paralelo.
• Quiero probar suerte con un negocio propio para
ganar más dinero que en relación de dependencia.
Muchas situaciones, además
de las señaladas, conducen a una persona a tener
una empresa propia. Lo importante es verificar su posición
actual y lo que espera lograr con esa decisión.
Reflexión sobre el empresario
y la actitud emprendedora
Alguien definió que ser empresario: "Significa
tomar acciones humanas creativas para construir algo de
valor a partir de prácticamente nada. Es la búsqueda
permanente de la oportunidad, independientemente de los
recursos disponibles o de la carencia de estos. Requiere
una visión y la pasión junto con el compromiso
para guiar a otros en la persecución de dicha visión.
También requiere la disposición de tomar
riesgos calculados".
No se puede enseñar el impulso,
ni el ingenio, ni la individualidad. Tampoco se puede
enseñar la forma en que trabaja la mente o una
personalidad. Pero se puede estimular el espíritu
creativo e innovador como atributo indispensable de un
empresario.
El sistema educativo actual no
estimula el desarrollo del espíritu emprendedor
y, de hecho, enseña el conformismo y la disposición
al trabajo en relación de dependencia. Se desalientan
o no se toman en cuenta las habilidades creativas de los
niños, aunque la creatividad es el componente fundamental
para la mayoría de los empresarios.
Características
Empresariales
Al margen del análisis que se puede realizar sobre
las aptitudes, si existen o se desarrollan conforme va
madurando la persona, hay cualidades que se manifiestan
en los empresarios que tienen éxito. A continuación
se describen algunas de esas características.
Interés por el negocio:
El empresario debe tener más que una actitud casual
por el negocio, porque deberá enfrentar muchos
obstáculos y problemas en su desarrollo que deberá
vencer. Si no tiene la pasión o un interés
que lo impulse, el negocio no tendrá éxito.
El compromiso personal o emocional debe quedar reflejado
en la tenacidad que tenga para llevar sus ideas a la práctica.
Perseverancia a pesar del
fracaso: El fracaso debe ser aceptado como experiencia
que enseña. Los obstáculos y los problemas
que debe vencer, lo ponen a prueba en forma permanente,
debe ser persistente y no declararse vencido con facilidad.
Muchos empresarios de éxito lo tuvieron sólo
después de haber pasado por varios fracasos. Hay
que fijarse objetivos que guarden relación con
su capacidad y conocimientos. No se trata de lograr el
ideal, importan los resultados que sean aceptables más
que los perfectos.
Se ha dicho que "los empresarios
de éxito no tienen fracasos, sino experiencias
de aprendizaje". Antes de tener éxito Walt
Disney y Henry Ford fracasaron en varias oportunidades.
Confianza: Hay
que elegir una actividad que le permita expresarse en
forma creativa, además de posibilitar el desarrollo
personal y profesional. No hay que subestimar la facultades
que uno posee ni su capacidad. Los empresarios tienen
confianza en sus habilidades y en el concepto de negocio.
Creen que poseen la habilidad de lograr todo aquello que
se propongan. Esa confianza tiene su fundamento. Es común
que tengan un conocimiento profundo del mercado y la industria,
y le haya demandado meses (y en ocasiones años)
de investigación. Hay que tratar de saber lo más
posible sobre la actividad que uno haya elegido. Estos
conocimientos muchas veces lo pueden convertir en un experto,
con grandes ventajas asociadas.
Autodeterminación:
La automotivación y la autodeterminación
son señales de éxito, porque el empresario
actúa por voluntad propia. Nunca deben considerarse
víctimas del destino. El verdadero empresario es
un convencido de que su éxito o su fracaso depende
de sus propias acciones.
Una persona que cree que la economía,
la suerte, u otros factores externos son los que determinan
el éxito, es probable que no triunfe como empresario.
Control del riesgo:
Muchas veces se piensa que a los empresarios les gusta
tomar altos riesgos. Esto no es cierto. En general tratan
de minimizar los riesgos, y para ello recurren a su propia
experiencia o al asesoramiento profesional antes de tomar
una decisión importante y evalúan la oportunidad
de llevar una idea a la práctica. Muchas personas
adquieren experiencia trabajando en otras empresas antes
de comenzar su propio negocio y esto les posibilita disminuir
riesgos. No invierten todos sus recursos y tiempo en su
empresa, sino hasta que parezca viable.
Asumir riesgos es una cualidad
empresarial, pues de lo contrario es imposible aplicar
las ideas y transformarlas en realidades. Se trata de
riesgos calculados, que a menudo se asumen con mayor fuerza
durante una etapa temprana del proyecto y se trata de
reducir en los períodos posteriores.
Los cambios y las oportunidades:
Los empresarios son personas que tienen la capacidad de
descubrir y evaluar oportunidades de negocios, de reunir
los recursos necesarios para aprovecharlas y de actuar
en forma apropiada para lograr el éxito. Para el
común de las personas, es frecuente que el cambio
sea algo aterrador y que se debe evitar. Sin embargo,
para los emprendedores el cambio es algo normal. Buscan
el cambio, responden a éste y lo aprovechan como
una oportunidad. Esta adaptación al cambio constituye
la base para promover la innovación.
Creatividad y visión
de conjunto: La imaginación es uno de
los rasgos distintivos de los empresarios y una de las
razones por las que logran el éxito en sus negocios.
Tienen la capacidad de detectar oportunidades que la mayoría
de las personas no ven y además captan los distintos
escenarios y circunstancias alternativas.
Es frecuente que los emprendedores
vean las cosas en una forma integrada; tienen la capacidad
de ver el "conjunto" mientras otros sólo
ven las partes.
Existe un proceso de reconocimiento
del terreno, que se basa en captar toda la información
posible, para permitir al empresario ver todo el ambiente
del negocio y le ayuda a visualizar el panorama de la
actividad que va a desarrollar. También le permite
determinar el escenario competitivo.
Iniciativa y perfeccionamiento:
Una cualidad distintiva de los empresarios que logran
éxito en su negocios, es que tienen empuje y dinamismo
para actuar, llevando a la práctica sus ideas.
Muchas personas pueden tener buenas ideas, pero si estas
no se convierten en acción es imposible lograr
los propósitos.
Un buen empresario también demanda calidad y eficiencia.
Se esfuerza por hacer las cosas mejor, más rápido
y más conveniente. Trata de alcanzar y sobrepasar
los estándares de calidad.
La motivación:
Los empresarios no solamente están guiados por
el afán de ganar dinero. Existen otros factores
de motivación que son tan importantes como la obtención
de ganancias. Algunos de los más relevantes pueden
ser:
• Realizar una actividad
que le permita emplear sus capacidades y talentos personales.
• Disponer de su vida con mayor independencia.
• Construir algo para la familia.
• Encontrar satisfacción enfrentando riesgos
y desafíos.
• Vivir como y donde uno elija.
Hay ventajas y desventajas
en ser empresario. La vida está llena
de desafíos, satisfacciones y sacrificios personales,
así como también tensiones. Cualquier persona
que esté considerando realizar un emprendimiento,
debe ponderar con cuidado estos factores antes de hacer
un compromiso personal y financiero.