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En los
años sesenta, cuando yo era un joven cristiano
que asistía a la Catedral de Queensway, mi
pastor; Alex Ness, me dijo: "Si estás
pensando seriamente en entrar al ministerio, ten mucho
cuidado con tres cosas: mujeres, el dinero y todo
lo relacionado con el poder y el control." Fue
un aviso realmente muy útil.Otros han llamado
a otras trampas "las chicas, el oro y la gloria".
¿Cuántas
veces hemos visto personas ungidas por Dios caer porque
han sucumbido ante alguna de estas tentaciones? La
caída es, muchas veces, profunda, a plena vista
de todo el mundo, trayendo mucho reproche y dolor
al cuerpo de Cristo.
Esta ungida
renovación es un don santo y apabullante de
Dios. Para que el Espíritu Santo permanezca
con nosotros, debemos darle un gran valor a su presencia
manifiesta. Debemos proteger la bendición del
Padre, viviendo vidas santas y manteniendo nuestros
ojos en Jesús.
Valora La
Unción
¿Recuerdas
que Eliseo no quería irse hasta haber recibido
el manto de la unción de Elías? Eliseo
siguió constantemente a Elías; fue persistente
y no se fue de la presencia de Elías hasta
que recibió una doble porción de su
unción ( 2 Reyes 2).
Eliseo valoraba
en gran manera la unción, mucho más
que Sansón. Este recibió la unción
en la mano; se le dio desde su nacimiento. No sabía
lo que era no tener la unción. Finalmente,
llegó a tomarla como algo que se da por descartado,
sin valorarla como lo hizo Eliseo, quien tuvo que
luchar, ser persistente e ir en pos de Dios para obtenerla.
Por esto, Eliseo fue un mejor administrador de este
precioso tesoro que Sansón.
Cuando llegó
el momento de que Eliseo eligiera un ayudante, eligió
a alguien muy diligente, fiel y que trabajaba duro.
El nombre de este joven era giezi.
Giezi había
visto a Eliseo hacer muchos milagros, como levantar
al hijo de la sunamita de los muertos y quitar el
veneno de la comida. Giezi lo había visto darle
a la viuda de un profeta una provisión milagrosa
de aceite ( 2 Reyes 4 ). Giezi había muchas
cosas sobrenaturales porque el Espíritu Santo
estaba obrando en la vida de Eliseo.
Entonces llegó
la prueba a la vida de Giezi. ¿ Le daría un
gran valor a la unción de Dios?¿ O la trataría
a la ligera?.
Un Tiempo
De Prueba
¿Recuerda
la historia de Naamán? Naamán fue a
ver a Eliseo para ser sanado de su lepra. Eliseo le
dijo que se bañara siete veces en el río
Jordán, y que luego sería sanado. Recuerda,
esta fue una prueba de fe, humildad y obediencia para
Naamán, y cuando finalmente obedeció,
el Señor lo sanó por completo.
Ahora bien,
Naamán era un general muy rico, y volvió
a ver a Eliseo para ofrecerle regalos que demostraran
su gratitud, diciendo:
He aquí
ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino
en Israel. Te ruego que recibas algún presenta
de tu siervo ( 2 Reyes 5:15).
Ves, Naamán
supo que el Dios de Eliseo era el único y verdadero
Dios porque el poder íntimo y personal del
Espíritu Santo había tocado su vida
y lo había sanado de su lepra, algo que ningún
otro poder, ningún otro dios, podía
hacer. Por eso quería dar una ofrenda. Pero
Eliseo respondió:
Vive Jehová,
en cuya presencia estoy, que no lo aceptaré.
Y le instaba que aceptara alguna cosa, pero él
no quiso ( v16).
¿ No
es interesante esta actitud en un hombre de Dios?.
La mayoría de nosotros, como hombres de Dios,
aceptamos una ofrenda cada vez que tenemos la oportunidad
de hacerlo, ¿verdad? El reino siempre parece estar
corto de fondos, y si viene un hombre rico y nos dice
: "Déjame que te de unos cuantos miles
de dólares", nos sentimos muy agradecidos
y los aceptamos. Eliseo sintió que Dios lo
guiaba a declinar esa ofrenda. Dios estaba probando
su corazón
Giezi También
sabía lo que era estar corto de dinero.
Eliseo tenía
a su cargo la capacitación de los jóvenes
profetas que Elías había comenzado,
y tenía cientos de jóvenes dependiendo
de él. Probablemente le planteaba a Giezi esta
pregunta con frecuencia: "¿ Cómo están
las finanzas en la escuela de Jericó, o en
la escuela de Bet-el?" Debe haber sido un tema
importante para él que hubiera suficientes
fondos, incluyendo los necesarios para sus propias
necesidades.
Si no somos
cuidadosos en lo que respecta al dinero, podemos llegar
a apoyarnos en nuestro propio entendimiento en lugar
de depender de la persona del Espíritu Santo
y la unción de Dios.
Dado que Eliseo
no quería aceptar ningún regalo, Naamán
se fue, tremendamente agradecido a Dios por su sanidad.
Se fue,
pues, y caminó como media legua de tierra.
Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de
Dios, dijo entre sí : He aquí que mi
señor estorbó a este sirio Naamán,
no tomando de su mano las cosas que había
traído. Vive Jehová, que correré
yo tras él y tomaré de él alguna
cosa. Y siguió Giezi a Naamán (vv.19-21).
¿Qué
estaba pasando en el corazón de Giezi? El quería
un poco de dinero, ¿verdad? Estaba cansado de ser
pobre. Quizá pensaba comprar algunas viñas
y olivares para sí. Debe haber imaginado que
Eliseo no se daría cuenta porque Eliseo no
siempre sabía todo lo que sucedía.
Giezi se había
acostumbrado a la unción, se había acostumbrado
a estar rodeado de lo sobrenatural. Había visto
suceder milagros; ya no le llamaban la atención.
Giezi decidió manejar las cosas con sus propias
en lugar de honrar la palabra de Dios por medio del
profeta. Naamán vio a Giezi corría tras
él, y se bajó de su carro para recibirle.
…dijo:
¿Va todo bien? Y él dijo: Bien. Mi señor
me envía a decirte: He aquí vinieron
a mí en esta hora del monte de Efraín
dos jóvenes de los hijos de los profetas; te
ruego que les des un talento de plata, y dos vestidos
nuevos (v. 21, 22).
Un talento
de plata eran aproximadamente 38 kilos, y muy posiblemente
costaría miles de dólares; pero era
sólo una pequeña parte del presente
que Naamán había traído. Y para
obtener una porción de ello, Giezi mintió.
Naamán
insistió para que Giezi tomara dos talentos,
lo cual este hizo, junto con dos vestidos nuevos.
Los siervos de Naamán lo llevaron casi hasta
llegar a la casa, luego Giezi los tomó, los
escondió en la casa, y despidió a los
siervos. Luego fue a ver a su amo Eliseo, como si
nada hubiera sucedido.
¿Puedes ver
cómo todo esto le parecía bien por su
codicia… y probablemente por su necesidad? Todo el
futuro de Giezi estaba en la cuerda floja.
Y Eliseo
le dijo: ¿ de dónde vienes, Giezi? Y él
dijo: tu siervo no ha ido a ninguna parte. El entonces
le dijo: ¿No estaba allí mi corazón,
cuando el hombre volvió de su carro a recibierte?
¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares,
viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? (v.
25,26)
Todas las cosas
que él deseaba: ovejas, bueyes, siervos… no
era tiempo para ellas. Por eso Eliseo había
dicho que no, pero Giezi cayó en la trampa.
Mira lo que sucedió:
Por tanto,
la lepra de Naamán se te pegará a ti
y
A tu descendencia
para siempre. Y salió de delante
de él
leproso, blanco como la nieve (v.27).
¡Qué
trágico! Tiene razón los que critican
a las personas que ponen su propia necesidad de popularidad,
gloria y sus propio planes por encima de la preciosidad
de la unción . Estas cosas pueden hacer que
muchos caigan, y es algo que entristece el corazón
de Dios. Giezi se vio por su codicia por el dinero.
¿Esta es una trampa, una tentación para ti?.
Cuando el Espíritu
Santo trae renovación, el pueblo se goza y
es bendecido, y muchas veces da generosamente. Los
líderes no debemos aprovecharnos de ellos.
Debemos ser buenos administradores de las finanzas
de Dios y fluir en amor, guiados por el Espíritu
en esta área.
Verdaderas
Riquezas
Cuando el Espíritu
Santo imparte su unción al cuerpo de Cristo
en el día de hoy, llegan las pruebas, para
ver si vamos a valorar la unción o no. ¿lo
trataremos como a las verdaderas riquezas, no como
a alguien a quien podemos explotar? Jesús nos
dice que las verdaderas riquezas son las cosas de
Dios.
El que es
fiel en lo muy poco, también en lo más
es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también
en lo más es injusto. Pues si en las riquezas
injustas no fuisteis fieles, ¿quien os confiará
lo verdadero? Y si en lo ajeno no fuisteis fieles,
¿ quién os dará lo que es vuestro? (
Lucas 16: 10 – 12).
Jesús
habla de las verdaderas riquezas: las cosa del Espíritu.
Ningún
siervo puede servir a dos señores; porque o
aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro.
No podéis servir a Dios y a las riquezas (v.
13)
Quiero recordarte
cuán precioso es el don de la unción
del Espíritu Santo que Dios te está
ofreciendo a ti y me está ofreciendo a mí
hoy. "Verdaderas Riquezas"… esta expresión
no llega a describirlo.
Si Quieres
Jugar, Debes Pagar
Al acercarnos
más a Dios, el costo sube, porque la unción
es mayor. Cuanto más amamos a Jesús,
más debemos honrar las cosas del reino de Dios…Las
verdaderas riquezas ( Lucas 15: 11).
Estamos esforzándonos
para estar más cerca de Dios, diciendo: "Señor,
has que crezca tu unción. Te agradecemos porque
tu Espíritu viene con poder. Gracias porque
las personas caen bajo el poder de Dios y tiemblan
y caen, y también se enamoran de Jesús.
Pero ahora danos poder, con profecía, danos
poder, con dones de sanidad, danos poder con oraciones
intercesoras en el Espíritu, danos poder para
el evangelismo, para que podamos salir a la tarea".
Y él
nos contesta cuando oramos. Pero quiero que sepas
que el precio sube. A medida que tu relación
con él se vuelve cada vez más personal,
más intima, no sólo debes "decir
las palabras" sino "andar por el camino".
Debemos seguir siendo mansos y recibir las enseñanzas.
En el matrimonio es importante no subestimar la intimidad.
Tampoco debemos dar por descontada la unción
de Dios, tratándola a la ligera.
Algunas veces
los cristianos buscan el poder como "la sensación
del momento". Pero no le permiten a Dios que
haga su obra plena en ellos; sus vidas no cambian.
No se puede venir a estas reuniones día tras
día y jugar con la unción, para luego
volver a casa a pecar. Quizá nos salgamos con
la nuestra durante un tiempo, pero llegará
un día en que habrá una rendición
de nuestras cuentas ante Dios. Es como jugar a la
ruleta rusa con tu alma.
Se Responsable
Y Acepta la Enseñanza.
Tú y
yo debemos manejar con responsabilidad la maravillosa
unción que el Señor nos está
dando. Ahora bien, esto debería entusiasmarnos.
¿No quieres ser buen administrador de las verdaderas
riquezas que él está poniendo en tus
manos? Seamos siempre capaces de recibir enseñanza
y corrección; seamos humildes y estemos en
comunión unos con otros. Queremos estar firmes,
no ser como balas sueltas que se disparan en el momento
impredecible y causan daño al reino de Dios.
Si no eres
responsable ante ti mismo y ante otros, te estás
poniendo en un gran riesgo al pedirle más unción
a Dios. Déjame decirlo otra vez: si no eres
responsable , no dejas que te enseñen y no
estás dispuesto a ser conocido "de corazón
a corazón", pero sigues pidiendo más
de la unción , te estás poniendo a ti
mismo y a tu iglesia en un gran peligro.
Hay dos actitudes
que se oponen a la unción de Dios: apagar el
Espíritu con el temor, y actuar como si "todo
vale" en el fluir del Espíritu. Aunque
son actitudes opuestas, ambas pueden apagar el Espíritu.
Debemos darle a la unción que seamos moldeables
en las manos de Dios, no fijos en nuestros propios
camino… en cualquiera de los dos extremos.
Si quieres
en serio que el Señor te use, únete
a un pequeño grupo. Comienza a orar con tus
amigos. Diles: "Si ves cosas en mi vida que están
bien delante de Dios, háblame como un hermano
y como a un amigo. ¿Me corregirás si crees
que lo necesito?" Necesitamos rendirnos cuentas
unos con otros. Al hacerlo, veremos que el yugo del
Señor es fácil, y ligera su carga. Valorar
la unción no es algo difícil de hacer.
El ministerio de Eliseo debe de haber sufrido grandes
reproches cuando Giezi quedó leproso. La lepra,
en la Biblia, muchas veces era un símbolo de
pecado , y obviamente, Giezi pecó.
Nuestros corazones
sufren cuando nos enteramos de otra persona que ha
caído, así como Eliseo seguramente sufrió
al pronunciar terribles palabras ante Giezi. Me lo
imagino con lágrimas en los ojos diciendo:
"Giezi, ¿acaso mi corazón no iba contigo
cuando corriste a buscar a Naamán?" Giezi
perdió la perspectiva de lo que era valioso,
y quedó arruinado.
La unción
del Espíritu Santo es dada para glorificar
a Jesús y hacer venir el reino de Dios. En
su misericordia y su amor, el viene a llenarnos con
las verdaderas riquezas para que podamos recibir lo
que el mundo necesita desesperadamente: intimidad
con Dios, intimidad con Jesús, la realidad
de su presencia, luego compartirlo con los demás.
La oración de mi corazón es que fluyas
en una unción poderosa del Espíritu
Santo y lleves una gloria increíble a Jesús,
en todo lugar que vayas, en cada cosa que hagas y
en cada cosa que digas.
No osemos utilizar
la unción para ganar riquezas o gloria o credibilidad
para nosotros mismos en ninguna forma. Que él
nos use para un propósito, solamente uno: que
Jesús, el Hijo de Dios, sea honrado y glorificado
en tu vida y en la mía.
Dios ya a prometido
proveer para todas nuestras necesidades según
las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Fil.
4:19).Confiemos en él con todo y no dejemos
que "las chicas, el oro y la gloria" se
conviertan en una trampa para nosotros.
Señor
, ayúdanos a valorar las verdaderas riquezas
que has puesto entre nosotros, la preciosa presencia
de tu Espíritu Santo. Que no la utilicemos
para seguir nuestros propios planes, ni la convirtamos
en objeto de mercado, ni la empaquetemos para venderla.
Sólo queremos hacer lo que tú quieres
hacer en nosotros y a través de nosotros para
que el reino de dios pueda extenderse por todo el
mundo.
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Tomado con
permiso del libro: La Bendición Del Padre
Autor: John Arnott
Editorial Peniel. |