“Rama Fructífera
es José, rama fructífera junto a una fuente
cuyos vástagos, se extienden sobre el muro, le
causaron amargura, le asaetearon, le aborrecieron los
arqueros, mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos
de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte
de Jacob (por el nombre del pastor, La Roca de Israel).
Génesis 49:22-24
Cuando Israel se está despidiendo
de sus hijos, tiene un mensaje para cada uno de ellos.
Cuando le toca el turno a José, parece como que
el padre, libera su corazón y define en pocas frases
su vida pasada, su realidad presente y su futuro glorioso.
Para algunos esto parece, como
que Dios le suelta el dolor de los años que estuvo
separado de José, y los dolores que éste
pasó, por haber manifestado, lo que Dios le había
mostrado.
José fué fiel en
la comunicación, pero la revelación de Dios
se mostró solo para él, y este es el conflicto
de siempre, pensamos que si Dios le muestra algo a alguien,
se lo tiene que mostrar a todos, y esto es un error.
Quizás el mayor dolor de
José, fue que la mayor incomprensión vino
de su propia casa. Aún a su padre no le gustó
mucho, pero meditaba en esto (Génesis 37:11). Esto
debe enseñarnos a no juzgar, cuando Dios le propone
algo a otro, que no me propone a mí, sinó
que debe servir para que meditemos y no para que nos opongamos
y hagamos todo lo posible para que el otro fracase.
Pero en el camino de la concreción
de sus sueños, tuvo que pasar por su proceso de
angustias, de dolores, soledad, calumnias, pero se mantuvo
fiel a su Dios. Nunca lo negó, ni se acomodó
a las circunstancias, sinó que cada vez que tuvo
que testificar habló de su Dios.
Su padre supo que “El Fuerte
de Jacob”, lo había acompañado, fortaleciendo,
su corazón, para soportar el dolor, la angustia,
la soledad, y además, fortaleciendo sus brazos,
para seguir luchando mirando siempre al Señor,
Pastor de Israel, La Roca de los siglos.
¡Señor ayúdame
a mirarte sólo a ti y ser obediente a tu voz.