“Si esto enseñas
a los hermanos seràs buen ministro de Jesucristo,
nutrido con las palabras de la fè y de la buena
doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas
y de viejas. Ejercìtate para la piedad”.
I
Timoteo 4:6-7
Una de las distinciones de los
buenos ministros, pastores o enseñadores no son
las formas, sino lo que enseñan. La responsabilidad
del buen enseñador, es mostrar los aspectos positivos
y los negativos. Debe enseñar la buena doctrina
y tambièn vivirla, pero tambièn resistir,
evitar y ayudar a otros a evitar, los engaños de
este mundo.
En oposición a los malos
enseñadores, Pablo dice que todas las cosas creadas
por Dios son buenas (Génesis 1). Deberíamos
agradecer mas a Dios, por las cosas creadas por El y por
la bendición de estos regalos de Dios, que nos
dan placer.
Esto no significa que podemos abusar
de estas cosas. La comida es buena y sirve para mantener
nuestro cuerpo con vida. Pero si abusamos de ella se transforma
en un problema para nuestros cuerpos y trae aparejado
el pecado de la gula, que puede llegar a matarnos. La
lujuria es un abuso del regalo de Dios del amor.
Dios nos ha dado fuerzas, pero
no podemos abusar de ellas, pues esto traerà consecuencias
a nuestro cuerpo. Dios nos ha dado capacidades, pero si
las usamos mal, podemos caer en la vanagloria, la soberbia
y el orgullo de pensar que somos mas que los demàs
y asì discriminar a otros, que tambièn quieren
servir al mismo Dios.
Luego sigue diciendo: “Nutrido
con las palabras de la fè y la doctrina que has
seguido”. Nutrirse es alimentar las fibras de nuestro
ser con la Palabra de Dios en la que hemos depositado
nuestra fè y que hemos vivido como doctrina de
vida. No debemos prestar atención, a las especulaciones
de autores, cuyos escritos o conferencias, no tienen nada
que ver con con lo que dice Dios.
Tampoco los refranes humanos, o
dichos tradicionales, estàn por sobre la Palabra
de Dios. Cuidado con las historias de experiencias personales,
que el apóstol Pablo llama “fábulas
profanas” y de “viejas”. Luego agrega
“ejercítate para la piedad”, trabaja
en el ejercicio del amor y la preocupación por
los demàs. Que no pase un dìa sin haber
hecho algo por amor a otros.
¡Señor ayúdame
para ser un fiel ministro de Jesucristo!.
Daniel L.Bustamante