| Mike tenía
dieciocho años y se había graduado, Cheryl
tenía diecisiete y se preparaba para el él
último año del instituto; estaba embarazada,
esperando un bebé de Mike.
La familia y los
amigos de la joven pareja les dijeron que estaban locos
al decidir casarse. También los presionaban para
que Cheryl se hiciera un aborto; pero estaban enamorados
y deseaban criar juntos al bebé. Así que se
casaron aquel verano, apenas unos niños a punto de
criar a su propio niño.
Mike tomó
la situación como un desafío. En el otoño
comenzó la universidad a tiempo completo mientras
trabajaba sesenta y cinco horas a la semana, repartiendo
leche de la lechería familiar.
Cheryl, una flamante madre, se quedaba en su pequeña
casa todos los días mientras Mike se sumergía
en la universidad y el trabajo. “Desde el principio
fue una lucha”, dice la joven. No tenía idea
de cuál era mi papel ni de lo que implicaba mi compromiso
con Mike. Cometí muchos errores, hice malas elecciones.
Teníamos un bebé, pero no trabajamos en absoluto
en nuestra relación. A su vez Mike, se daba a la
bebida y cuando estaba bajo la influencia del alcohol se
volvía agresivo y furioso. También atacaba
a Cheryl, no en forma física, sino verbal. En poco
tiempo se convirtieron en enemigos.
Éramos desdichados de verdad, así que decidí
abandonar a Mike. Nuestro divorcio finalizó pocos
meses después.
Luego que Mike y Cheryl se divorciaron, su relación
siguió siendo horrible. “No quería saber
nada de Mike”, dice Cheryl. “Lo culpaba por
todo lo que funcionó mal entre nosotros. No nos hablábamos
en absoluto. El contacto que teníamos se limitaba
a los momentos en que nos encontrábamos para entregarnos
a nuestro pequeño hijo”.
Entre tanto, Mike se había convertido a Cristo y
Cheryl encontraba el camino de vuelta al Señor. A
medida que Dios cambió el corazón de Mike,
él pensaba en la joven familia que había perdido.
Decidió tratar de ganar de nuevo a Cheryl y hacerlo
esta vez como era debido. Al poco tiempo Mike llamó
a Cheryl y le preguntó si le gustaría que
volvieran a encontrarse.
“Luego de unos momentos con Mike, supe que estaría
segura con él, dice Cheryl”. Tenía una
paz que antes no tenía. Hasta su voz sonaba diferente.
Él también se debe haber dado cuenta de que
Cristo, me estaba transformado a mi también.
Mike cortejaba a la que fue su esposa y la invitaba a salir.
Durante ese tiempo, no tuvieron relaciones físicas.
Deseaban construir un amor que durara, un amor que fuera
espiritual y emocional, no sólo físico.
Un año y medio después de divorciados, se
volvieron a casar en presencia de familiares y amigos. Todos
se dieron cuenta de que estaban siendo testigos de un milagro
con el nacimiento de un nuevo matrimonio de Mike y Cheryl.
Este matrimonio ha cumplido a la fecha 21 años de
plena felicidad. En esa oportunidad el Pastor de la iglesia
condujo una reunión de celebración por un
matrimonio que no morirá.
“Nuestro
amor nos hace inmune a las amenazas del divorcio”
El amor es el cimiento de un matrimonio floreciente. La
pregunta crítica es: ¿de que clase de amor
hablamos? Para tener matrimonios a prueba de divorcio, no
alcanza con tener cualquier clase de amor.
Creemos que hay seis clases de amor que se necesitan
para tener un matrimonio a prueba de divorcio:
El amor que perdona: Sana las heridas y
ayuda a los esposos a sentirse aceptados y conectados. Ofrece
un nuevo comienzo cuando se han ofendido y herido el uno
al otro.
El amor que sirve: Descubre y satisface necesidades,
y ayuda a que los cónyuges se sientan honrados y
comprendidos.
El amor que persevera: Permanece fuerte en tiempos
difíciles y ayuda a los esposos a sentirse unidos,
a ser los mejores amigos de siempre. Te sostiene a través
de las pruebas de la vida.
El amor que protege: Nos guarda de las amenazas
y ayuda a los cónyuges a sentirse seguros y a salvo.
Guarda tu corazón de las cosas que amenazan tu matrimonio.
El amor que celebra: Se goza en la relación
matrimonial y ayuda a que el cónyuge se sienta valorado
y cautivado. Te equipa para mantener una conexión
emocional, física y espiritual satisfactoria.
El amor que renueva: Refresca y apoya el lazo matrimonial,
y ayuda al cónyuge a sentirse confiado y arraigado.
Considera que el matrimonio es un pacto inquebrantable.
A medida que tu matrimonio experimenta estas seis clases
de amor en la fuerza de Dios, recibirás el poder
para tener un matrimonio a prueba de divorcio.
Vivir el matrimonio soñado al hacerlo resistente
al divorcio en el plano emocional y espiritual es una manera
bíblica de amar de verdad a tu cónyuge.
|